21 de Octubre de 2017
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Tecnologías y cooperación internacional para el Desarrollo Inclusivo, una perspectiva latinoamericana

Tecnologías y cooperación internacional para el Desarrollo Inclusivo, una perspectiva latinoamericana

13/12/2016

Entrevista realizada a Paula Juarez, coordinadora de la REDTISA, por Jéremy Billon, Ingénieurs sans frontières (ISF)

Tecnologías y cooperación internacional para el Desarrollo Inclusivo, una perspectiva latinoamericana

Por Jéremy Billon 

La estrevista original está disponible en idioma frances en: https://www.isf-france.org/articles/techniques-et-cooperation-internationale-pour-un-developpement-inclusif-un-regard-latino. Agradecemos a Melanié Elhorga por sus aportes en la traducción. 

 

En la visita de nuestro equipo de ISF Francia a la Argentina tuvimos la oportunidad de entrevistar a Paula Juarez, docente e investigadora del Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes, y co-diseñadora e impulsora de dos redes colaborativas, la Red de Tecnologías para la Inclusión Social  y el Programa SEDCERO, una iniciativa regional por el Derecho al Agua. Compartimos la entrevista que le realizamos sobre Tecnologías y Cooperación para el Desarrollo. 

 

-       ¿Cuáles son los aspectos novedosos del trabajo sobre el diseño e implementación de tecnológicas de desarrollo inclusivo sustentable?

Hace una década, nuestro equipo de investigación resolvió modificar su agenda política y darle un giro radical a sus prácticas científicas tradicionales. Nos convertimos en una unidad de ‘investigación-intervención-política-formación’ focalizada en tecnologías orientadas a resolver problemas sociales y/o ambientales locales o regionales. No fue fácil, ni lo es aún hoy, pero la decisión fue colaborar desde los Estudios Sociales de la Tecnología en pensar (y repensar) las estrategias y políticas tecnológicas orientadas a resolver las necesidades concretas de nuestro país. 

Así, bajo el nombre de Tecnologías para la Inclusión Social (TIS o Tecnologías para el Desarrollo Inclusivo Sustentable) dimos paso a nuevos debates para repensar la relación tecnología-pobreza, y la relación tecnología-desarrollo. Dos polos opuestos de cómo concebir tecnologías orientadas a generar dinámicas inclusivas y sustentables. Mientras una instala una canilla comunitaria como ‘la’ solución a un problema de agua,  la otra concepción piensa en términos de gestión comunitaria del agua y en función de la dotación domiciliaria necesaria para las familias. La primera mantiene pobre al pobre,  la segunda construye comunidad y nuevas opciones de vida. Una es paternalista y asistencialista, la otra crea nuevos umbrales de libertad.

Nosotros apostamos fuertemente a esta nueva revitalización del debate sobre cómo diseñar tecnología para el Desarrollo Inclusivo. Lo cual nos llevó a construir una nueva teoría que denominamos Sistemas Tecnológicos Sociales. Esta concepción discute principalmente con los modelos tecnológicos hegemónicos que generalmente impulsa la cooperación internacional y que suelen implicar ‘paquetes tecnológicos’ estandarizados y escalables que no generan procesos de desarrollo porque no son adecuados a las realidades locales. En contraposición a eso, proponemos construir estrategias socio-técnicas con y desde los territorios, generar redes colaborativas de soporte local y extra-local, articular capacidades públicas de I&D y saberes comunitarios, y apostar a empoderar a los ciudadanos en los procesos de toma de decisión tecnológica.

Actualmente estamos construyendo modelos de gestión y metodologías en este sentido, y tenemos ejemplos prácticos en ejecución como el proyecto de investigación-intervención  “Derecho de Acceso a Bienes: Agua para el Desarrollo”, una iniciativa pública de desarrollo rural inclusivo que se centra en la construcción colectiva y comunitaria de las soluciones a los problemas locales. Rompiendo con la lógica de ‘llave en mano’ y articulando acciones entre organismos públicos de primera línea como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, el Ministerio de Desarrollo Social, la Universidad Nacional de Quilmes, entre otras instituciones.

 

-       ¿Cuál es el aporte que pueden hacer las Ciencias Sociales a los procesos de Desarrollo en un marco de Cooperación y Solidaridad Internacional?

Las ciencias sociales pueden cumplir un rol muy importante a la hora de ‘abrir las cajas negras’ de la producción de conocimiento tecnológico, sobre todo cuando hablamos de procesos de inclusión y exclusión social. Lamentablemente, en las escuelas y las universidades no nos enseñan a tener pensamiento crítico y reflexivo sobre el papel de la tecnología. Sin embargo, la tecnología está allí desde el momento en que nos levantamos, miramos la hora en el reloj, prendemos la luz, abrimos la cañilla, o cuando tomamos el colectivo para ir al trabajo…está presente en diferentes formas, a veces se nos presenta como artefacto, o proceso u organización, pero siempre influye en nuestras vidas.

Todas las tecnologías en algún sentido tienen agencia sobre qué podemos hacer y qué no, distribuyen poder, generan premios y castigos, en definitiva, las tecnologías son política. Desde la perspectiva de los Estudios Sociales de la Tecnología, las tecnologías son sociales, así como las sociedades son tecnológicas. En este sentido, somos seres socio-técnicos. Por lo tanto, las ciencias sociales tienen mucho por aportar al entendimiento de la tecnología en los procesos de desarrollo pero en honor a la verdad, aún hay bastante por recorrer,  tanto en términos de construir conocimiento para política e intervención social, como en lograr que sea trabajado al interior de las ciencias sociales y específicamente en el campo de la 'Ciencia, Tecnología y Sociedad'.

Sobre el aporte a las políticas de cooperación internacional podría decir que como las tecnologías son políticas, los cientistas sociales serían actores relevantes a la hora de plantear cambios en el diseño de política, apoyo y de financiamiento internacional de iniciativas de Desarrollo. En general, desde la cooperación internacional se generan agendas políticas que definen problemas y soluciones exógenos a las comunidades locales, lo que usualmente al implementarse no repercute en términos de proceso de desarrollo amplio porque no responde a los problemas locales. Esto hay que modificarlo, tanto desde la cooperación internacional como desde las autoridades locales que aceptan propuestas casi sin criterio o simplemente porque están de moda y tienen financiamiento. Por ejemplo, algunas propuestas “green” o seudo-ambientalistas que se están ejecutando en Latinoamérica cuando tenemos altas tasas de pobreza y ausencia de acceso a servicios básicos como agua, energía, vivienda…en lugar de lo prioritario, estamos haciendo unas bicisendas preciosas que son subutilizadas e instalando unos tachos de separación de residuos divinos aunque después los residuos van al mismo vertedero porque no tenemos sistemas que procesen y reciclen los materiales.

Para generar una propuesta de intervención para el Desarrollo Inclusivo Sustentable, debemos pensar las soluciones de forma sistémica y adecuada a nuestras realidades locales. No podemos adoptar paquetes tecnológicos de forma acrítica, mínimamente se deben generar adecuaciones locales o reformular estrategias enteras. Es un desafío que ha tomado impulso en la agenda latinoamericana generando nuevas políticas tecnológicas y redes colaborativas sumamente interesantes como la Red de Tecnologías para la Inclusión Social (REDTISA) en Argentina y la ITACAB en la zona andina.

 

- ¿Cuáles son las condiciones para que las ingenierías puedan llegar a ser complementaria al enfoque STS?

Los ingenieros y técnicos son políticos invisibilizados. Así como las ciencias sociales pueden contribuir a reflexionar y planificar estrategias tecnológicas para el Desarrollo Inclusivo Sustentable, los profesionales ingenieros y técnicos también deben sumarse a esos debates y consolidar una visión crítica y social sobre sus profesiones.

Hace unos años, tuve la oportunidad de conocer un ingeniero que había sido mandado a una comunidad aborigen en Misiones, en el norte de Argentina, para resolver un problema sanitario. Había altas tasas de cólera y diarrea. Al ver el escenario local, notó que las mujeres lavaban la ropa en el río y toda la comunidad se bañaba allí también. Por lo cual decidió hacer unos baños con lavaderos, duchas e inodoros junto al río. Al poco tiempo de terminada la obra, lo llamaron para decirle que el problema persistía y los baños no eran utilizados.

En la segunda oportunidad, el ingeniero resolvió preguntarles a las mujeres por qué no utilizaban los baños, y cómo les hubiera gustado que fueran. Las mujeres señalaron que los nuevos lavaderos eran individuales y no les permitía verse y charlar, y charlar era la principal razón por la cual iban a lavar la ropa al río. También confesaron que hubieran preferido un sistema sin inodoro, porque hacían sus necesidades paradas, y no sentadas. Con la charla el ingeniero descubrió que había diseñado un baño para un citadino al lado del río, y no algo adecuado a las costumbres locales. Lo bueno es que se dio cuenta, lo malo es que ya no tenía financiamiento para hacer lo que se necesitaba. La moraleja es que siempre podemos aprender de los procesos y sus errores, pero hay que estar más atentos a las dinámicas de los territorios a la hora de planificar, y saber utilizar los recursos disponibles.

Los cálculos y diseños técnicos son importantes, pero lo son tanto como: saber identificar los problemas locales y diseñar las soluciones adecuadas; planificar de manera estratégica y sistémica; tener empatía y explorar los saberes que tienen otras personas para poder abordar otras visiones de mundo, otros sueños de futuro...hay que ser una “esponja” de aprendizajes.  Esto aplica para todas las profesiones y las personas que trabajamos en procesos de desarrollo.

 

-        Para vos, ¿cuál es el futuro de la solidaridad internacional y de la ayuda para el desarrollo? 

 

La solidaridad internacional implica un acto unidireccional de unos (cooperantes) sobre otros (comunidades vulnerables). Mejor generemos redes colaborativas de aprendizajes y acción colectiva que nos permitan contribuir a modificar la base material de las desigualdades socio-económicas y políticas que existen en el mundo. Es un juego más complejo que hacer casas, o instalar paneles solares o biodigestores. Pero es posible porque todos tenemos la capacidad de aprender y crear.

Algunos tuvimos las condiciones materiales y los medios sociales para aprender a generarnos una mayor cantidad de opciones de acción frente a los problemas. La ciudadanía que vive por debajo de las condiciones de dignidad no necesitan de ‘un Cesar’ que les muestre el camino, necesitan poder co-diseñar sus estrategias de desarrollo, conocer opciones de acción y tener la oportunidad de llevarlas adelante. Y eso es lo que debemos buscar estimular: flujos de aprendizaje y capacidades locales para empoderar a los territorios. 

Existen redes colaborativas internacionales que ya están trabajando de esta forma. Por ejemplo, La Vía Campesina coordina y articula acciones para defender los intereses colectivos de los campesinos sobre la tierra y las formas de producción y comercialización de alimentos, y al mismo tiempo, construye estrategias locales de formación del campesinado. Hoy tienen universidades, escuelas agroecológicas, brigadas de escolarización, espacios de debate e intercambio...saben que no basta con tomar la calle, tienen que lograr generar una respuesta alternativa desde y con los territorios. También hay muchos ejemplos de transition network ligadas a pensar estrategias de vida digna y desarrollo.

Nuestro presente y futuro requiere que seamos profesionales críticos sobre el escenario internacional y que nos apoyemos en procesos colectivos de aprendizaje a la hora de diseñar e implementar estrategias de Desarrollo. 

 

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